Logos

            Se Admiten Mascotas          

                                                     

Widget Pronostico

Elegir Idioma

Spanish Basque English French German Italian Portuguese Russian

Gozar Irati (Parte 1)

 

 

Durante cientos o quizás miles de años, uno de los mayores hayedos abetales de Europa, la Selva de Irati, ha sido el sustento de los valles, pueblos y personas que en él habitan. Directa o indirectamente, cientos de personas vivimos de lo que generosamente, la madre naturaleza nos ofrece. Es a todas estas personas, a quienes queremos dedicar los siguientes artículos. Hoy hemos ido a visitar a nuestros vecinos salacencos y como si fuésemos vosotros, hemos querido disfrutar de lo que al visitante ofrecen.

 

Desde casa rural Enekoizar, son apenas 12Km lo que nos separa de Otsagabía, pero antes de llegar pasaremos por Jaurrieta y Ezkarotze, dos hermosos pueblos desde donde realizar fáciles senderos, degustar un delicioso menú o darse un chapuzón en el río. Nos dirigimos a Otsagabia; un paseo por sus calles empedradas y sus tejados a cuatro aguas, es casi obligado. En la calle principal, se encuentra la Oficina de Turismo y el Centro de Interpretación de la Naturaleza. Aquí, Patricia o cualquiera de sus compañeros, te informarán de todas las posibilidades que tenéis para hacer y disfrutar.
Seguimos dirección Casas de Irati durante 5Km, por una pequeña carretera asfaltada, en donde las hayas, te hacen el arco de honor de bienvenida. Llegamos a los rasos de 4 Bordas. Aquí se encuentra el Centro Ecuestre, donde por unos 15€/hora (disponen de BONO FAMILIAR), se puede descubrir Irati de una manera diferente. Desde este punto, salen hermosas rutas, con panorámicas que siempre recordarás. Paramos, y vemos a Pedro Pablo, uno de los propietarios. Nos invita a pasar al interior de la borda y charlamos un rato gustosamente. Nos cuenta, que este año han llevado caballos a Casas de Irati y que están muy contentos, además para poder atender tanto en 4 bordas, como en Casas de Irati, se han unido con otro socio y esperan que sea una campaña positiva y se pueda repetir otros años. Desde la puerta de la borda, vemos los caballos a la sombra de las hayas y a su derecha el prado de hierba que Pedro Pablo esta segando y empacando. Le dejamos en su tarea y nos dirigimos a Casas de Irati, donde veremos a Maite, su compañera, y realizaremos una de las rutas que ofrecen.
Por el camino, nos cruzamos con dos tráileres cargados de madera; la verdad que impresiona, pero con sólo orillarse, la habilidad de estos transportistas, hace que impresione sólo el primero. Lo que realmente impresionan, son las vistas. Paramos en el alto de Tapla y aun conociéndolo, nos sigue sorprendiendo. Miramos al este, picos, picos y más picos de Pirineos; al sur, Salazar, se observa claramente la ermita de Muskilda y un poco más al oeste, Aezkoa y Abaurregaina! Al norte, el valle con un poco de niebla, como una puerta mágica y secreta hacia el corazón de Irati. Descendemos 10km de puerto, y llegamos a Casa de Irati.
Es casi mediodía y hay bastante movimiento. Conforme llegamos, un grupo de ciclistas parte desde la caseta de información. Una familia hace txipi-txapa en el rio y ya se pueden ver las primeras barbacoas humeando. Nos recibe una de las guardas, que nos explica amablemente, que el parking cuesta 5€ por vehículo y que si estamos alojados o hemos realizado un gasto en algún establecimiento del valle, nos harán el correspondiente descuento. Nos entrega un mapa con rutas, el ticket de aparcamiento y una hoja de buenas prácticas. Nos invitan a pasar por la caseta de información para que charlemos un rato y nos informen de lo que deseamos. La verdad que el trato fue exquisito.
Ya en el parking, lo primero que nos llama la atención son los seis caballos que hay al final. Blancos, negros, con manchas. Perfectamente peinados y elegantes con sus monturas; se guarecen del sol, bajo la inmensa sombra de los abetos. Ahí está Maite, sentada, comiendo algo entre ruta y ruta. Hace tiempo que no nos vemos y le hace ilusión la visita. Nos presentó a Tizón, Ceniza, Rayo, Tango… mansos, y agradecidos a cualquier caricia. Entre risas y anécdotas, el estómago nos llama la atención y tras comentarle a Maite que pasearemos a la tarde, nos dirigimos al Centro de acogida del visitante de Casa de Irati, en donde se encuentra el bar restaurante, un pequeño centro de interpretación y la zona de alquiler de bicicletas.
Unos jóvenes del valle de Salazar, son los que con mucho gusto y cariño, regentan este acogedor espacio. Disponen de bocatas, platos combinados, raciones y una variada carta de productos típicos y locales, regados de vinos navarros (Horario comedor, de 10 a 16 horas). Nuestro menú, tradicional, eso sí fuera de dieta.


De primero una migas de pastor, divinas, con su magro y txistor; sueltas, pero que se apelmazan en la cuchara. De segundo entrecot poco hecho. La carne buena y sabrosa es poco, la verdad y el postre…. Una tarta de tres chocolates y otra de cuajada; ambas caseras y deliciosas. La única pega, haber que pasa ahora, cuando vayamos al trote. Cafecito en la terraza y listos. El menú cuesta 17€, bebidas a parte.
Descendemos las escaleras que nos llevarán de nuevo a la zona de parking, información, barbacoas y de paseos a caballo. Observamos que no hay caballos en la zona de los abetos, ya que han salido de ruta con unos visitantes.

Aprovechamos este rato, para tumbarnos a la sombra de un árbol, a la orilla de la regata Urbeltza y mientras Elur, nuestro perro, aprovecha para darse un chapuzón.
Al poco rato, se escucha el trotar de los cascos y por el camino se ven unos jóvenes jinetes, acompañados de su amazona madre. El padre, mientras, realiza el correspondiente reportaje fotográfico. Preparamos la cámara de fotos, porque ahora nos toca a nosotros.
Entre caras de satisfacción y risas, comentan el paseo y cómo ninguno de ellos, había montado a caballo antes. Se despiden de los clientes y Maite, viene a recibirnos. Nos explica, que tienen dos rutas desde este punto. La primera y más cortita, dura aproximadamente una hora y nos acerca hacia la muga con el Irati de otro lado (como decimos aquí) y la segunda, de unas dos horas de duración, nos acerca por la orilla del recién nacido Río Irati, en la confluencia de la regata Urtxuria y Urbeltza, hasta la cola del pantano de Irabi, justo hasta la Casa Forestal.
Nos decidimos por el primero, ya que tenemos la enorme suerte de vivir aquí y dejamos el otro paseo para otro día. Edurne será la amazona y será guiada por Javier, el monitor que acompaña Maite, para una perfecta organización del trabajo. Maite y yo por el contrario, disfrutaremos viéndole y le sacaremos unas fotos.

      

En este paseo podremos ver, la famosa Cascada del Cubo-Itsuosin. Observaremos el trabajo de nuestro pájaro carpintero, el Pico Dorsiblanco (okil Gibel Nabarra) y de su compañero el Pito Negro (Okil Beltza). Pasaremos por el bosque, donde durante cientos de años, han estado seleccionando y extrayendo hayas, para la elaboración de remos para galeras. Éstos podían llegar a medir hasta 14 metros, y tenía que ser movidos ya en el mar, por hasta catorce hombres remando. Un paseo, donde Maite nos contará un proyecto que quieren realizar con nuestros compañeros y compañeras de Chalets De Pedro, en Cize, al cual, le deseamos mucho éxito.


Ya de regreso y tras llevar a los caballos a beber agua, dejamos a Maite y Javier, recogiendo todo, ya que ha sido un día largo y mañana desde el punto de la mañana, estarán de nuevo listos para recibirte.

Nos acercamos hasta la Caseta de Información para despedirnos y darles gracias a los guardas, por la amabilidad prestada y el servicio que dan y además entre risas y un poco de vergüenza, nos dejan que les hagamos una foto, para que les conozcas desde ya.



Poco a poco, Irati se va a descansar. Los fogones del bar, se apagan hasta mañana. Los leñadores abandonan el bosque, los visitantes regresan a los pueblos, a sus casas rurales o sus hostales; es el momento del silencio, de las sombras de Basajaun y Basandere; y la niebla que cubre las cimas, augura la presencia de la Diosa Mari, en esta cálida noche de verano.